martes, 9 de junio de 2015

Autobús

Autobús

   Ella sube al autobús en la misma parada, siempre a la misma hora, y una sonrisa mutua, que ya no recuerdo de cuándo procede, nos une en el viaje trivial, en la monotonía de nuestra costumbre.
   Se baja en la parada anterior a la mía y otra sonrisa furtiva marca la muda despedida hasta el día siguiente.
   Cuando algunas veces no coincidimos, soy un ser desgraciado que se interna en la rutina de la mañana como en un bosque oscuro.
   Entonces el día se desploma hecho pedazos y la noche es una larga y nerviosa vigilia dominada por la sospecha de que acaso no vuelva a verla.

Luis Mateo Díez

Este texto me encantó desde que mi profesora de Lengua y Literatura nos lo puso en un examen y desde entonces me ha gustado. Por eso lo quería compartir con vosotros.
Un beso enorme
Paula

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